Sobre Paula
Guiada por el asombro, con los pies en la lógica.
Un camino que va de los datos y el análisis a las capacidades extraordinarias que esconde la percepción humana.
La transición
De la estructura a la curiosidad.
Mi trayectoria no nació en el mundo de la intuición. Licenciada en Económicas, con másteres en Empresa y en Relaciones Internacionales, y con años de trabajo en la Embajada de España en India, en Naciones Unidas en África y en la Unión Europea, mi cabeza estaba entrenada para evaluar, analizar y buscar una lógica estructural.
Después de siete años en Londres trabajando en consultoría, mis prioridades cambiaron por sí solas. Embarazada de mi cuarto hijo, el precio de pasar tiempo fuera de casa se volvió más alto: tenía que ser por algo que de verdad importara. Al parar para replantearme el camino, la mirada se me fue hacia dentro. Me fascinó la información inconsciente, las dinámicas heredadas y los patrones emocionales ocultos que dan forma a nuestra salud, a nuestras decisiones y a nuestra vida diaria.
El descubrimiento
El día en que la percepción cambió.
Después de dar el salto a la salud emocional y de acompañar en Bioneuroemoción® a cientos de personas (como docente y como practicante), un documental sorprendente sobre la intuición me puso delante un concepto radical: la percepción no visual. Con curiosidad y con ganas de explorarlo para mis cuatro hijos, me formé con ICU Academy en Reino Unido.
El camino empezó con humildad. A mi hija mayor le pareció aburridísimo. Pero con mi segunda hija, que entonces tenía siete años, pasó algo extraordinario en su tercera sesión: empezó a ver sin usar los ojos. Poco después, mi hija pequeña accedió a esa misma capacidad en su primera sesión. Como padres, mi marido y yo pasamos meses intentando racionalizar lo que estábamos viendo. ¿Cómo era posible?
Ese asombro se convirtió en una búsqueda incansable de respuestas. Devoré bibliografía, exploré distintas tradiciones perceptivas y me formé con Intuitu (Instituto de Visión Intuitiva, España). Empecé a trabajar con niños, después con adultos y, con el tiempo, con personas con discapacidad visual grave o ceguera total, y descubrí que esta capacidad no tiene límite de edad ni frontera física, y que va más allá del acto de «ver».
En la práctica
Un asombro constante.
A día de hoy, es raro que haya una sesión en la que no me emocione. Ya sea ver colores con las manos, percibir objetos escondidos dentro de cajas cerradas o presenciar cómo aflora sin esfuerzo un saber intuitivo directo, cada persona es un recordatorio vivo de la magia que llevamos dentro: una capacidad natural que sencillamente olvidamos cultivar.
Lo que más alegría me da no es el fenómeno en sí, sino la transformación que viene después: ver cómo niños y adultos se llevan esa confianza expandida, esa calma y esa claridad a su vida diaria, a sus relaciones y a la seguridad en sí mismos.
El espacio
¿Qué es The Knowing Space?
The Knowing Space es el lugar donde paramos para escuchar con sentidos que no sabíamos que teníamos. Es una invitación a saber sin necesidad de explicar por qué sabemos: a confiar plenamente en nosotros mismos y hacer visible nuestra voz interior.